Historia de las inundaciones en México

Historia de las inundaciones en México

Esta temporada veraniega se caracteriza por las cálidas temperaturas ambientales, las vacaciones en el trópico y la paz gritona de los niños en las calles; sin embargo, no todo es armonía. Otras de las peculiaridades del verano son las tormentas que azotan diversas regiones nuestro país. Mientras contemplamos como transcurría el tiempo atorados en el tránsito por los severos encharcamientos, platicábamos un poco de cómo padecían las lluvias nuestros antepasados.

De esta conversación fue que decidimos investigar acerca del tema de las inundaciones en nuestro territorio desde la época prehispánica. Por supuesto, los desbordamientos son parte de la existencia de cualquier zona geográfica del mundo, el cómo solucionar los problemas que de ello se generan, es lo que ha hecho la diferencia a lo largo de nuestra historia.

Si deseas conocer más acerca del tema, esta semana en El Ombligo de la Luna tenemos La historia de las inundaciones en México.

Las inundaciones en Tenochtitlan

Durante el reinado de Moctezuma Ilhuicamina, Tenochtitlan sufrió la inundación más severa desde su fundación. A decir de Fray Juan de Torquemada, esto ocurrió: “Crecieron tanto las aguas de esta laguna mexicana, que se anegó toda la ciudad y andaban los moradores de ella, en canoas y barquillas, sin saber qué remedio dar contra la inundación”.

Se dice que el tlatoani, Moctezuma segundo, le pidió consejo a Nezahualcóyotl para resolver el problema.

Nezahualcóyotl, además de excelente poeta, era considerado un sabio en diversas materias, entre ellas la arquitectura.

Tras contemplar los kilómetros de agua alrededor del imperio, recomendó “que el mejor y más eficaz remedio del reparo era hacer una cerca de madera y piedra que detuviera la fuerza de las aguas para que no llegaran a la ciudad; y aunque parecía difícil atajar el lago, el consejo fue aceptado.

Todos los imperios cercanos aportaron en la empresa, miles de hombres y recursos se utilizaron para la obra que fue terminada en poco tiempo. Con una longitud de 16 kilómetros, varios de los cuales se construyeron en el agua, y quince metros de ancho, se le conoció como Albarradón de Nezahualcóyotl, que dividió la vasta laguna en dos: “la del oriente, de aguas saladas, que siguió llamándose lago de Texcoco y la occidental, cuyas aguas rodeaban a la metrópoli y se denominó Laguna de México, cuyas aguas se volvieron dulces”. En suma, servía como presa y distribuidora de agua.

Posterior a la construcción de este dique, la capital del imperio mexica no padeció de inundaciones, sólo aquellas que se pueden atribuir a errores provocados por los habitantes.

Las inundaciones en la Conquista

1521. El ejército de Hernán Cortés combatió por mar y tierra; los planes de conquista del ibérico abarcaban cada territorio azteca. Debido a la dificultad que padecían los bergantines –barcos de gran tamaño- para entrar a la zona del imperio, Cortés exigió que se derribara la albarrada. Al lograr sus deseos de ocupación, un gran número de españoles aconsejaban que esa isla no sería el mejor sitio para edificar una nueva ciudad, sin embargo y por razones políticas, Cortés se obstinó en que sería el valle el espacio para fundar un nuevo reinado. Los peninsulares pasaron por alto las construcciones hidráulicas del viejo imperio azteca que durante décadas lograron regular el paso de aguas de los lagos.

Beneficiados por el buen clima, los ejércitos de ocupación lograron urbanizar, sin embargo, la cimentación no fue ideal, ya que el terreno no era completamente firme y provocó hundimiento, por lo que se tuvo que utilizar tierra artificial. A pesar de las complicaciones, la ciudad fue creciendo de a poco, pero implacablemente.

1547. Hernán Cortés fallece. Nunca abandonó su convicción de que fundar el reino en tierras del islote fue la decisión acertada. Se dice que la muerte nos alivia de todos los males terrenales, y en el caso de Cortés así fue, ya que nunca padeció las catástrofes ocasionadas por las inundaciones a México en la segunda mitad del siglo XVI.

1553. Durante 5 meses todo se sucedió de manera usual: los pobladores trabajaban, los conquistadores seguían con su expansión y control, el clima era especialmente seco y los días transcurrían en orden; sin embargo, instalado el verano sobre el cielo de la nueva ciudad, lo que pareció el apocalipsis atormentó al nuevo imperio español, ya que llovió durante casi 24 horas, lo cual provocó inundaciones por el desbordamiento del lago de Texcoco. Sin la Albarrada de Nezahualcóyotl, el nivel del agua subió dramáticamente y nadie pudo detenerlas. Durante cuatro días la gente transitaba de un lugar a otro a bordo de canoas.

Las inundaciones en la época colonial

1629. 20 de septiembre. La tarde era traslúcida, el azul del cielo abarcaba todo el horizonte del Valle de México. Llegada la noche, el aire se ennegreció como nunca antes; las nubes oscuras trotaron hacia la capital de la Nueva España. Al caer la noche, el cielo se alumbraba por el golpe de rayos y el silencio se iluminaba por el sonido de truenos anunciando una abundante lluvia. Durante treinta y seis horas ininterrumpidas, la lluvia anegó la ciudad de México, interrumpiendo la tranquila vida colonial. Hubo quienes justificaron el hecho a un castigo celestial, para otros, Tláloc, antiguo dios de la lluvia de los aztecas, sollozaba sobre el territorio por la derrota de 1521.

Treinta mil víctimas entre los indios, el desalojó de cerca de veinte mil familias españolas y la destrucción de parte del espacio urbano fueron algunos de los daños ocasionados por la tormenta. Cuando las aguas volvieron a su límite natural, la Nueva España sólo contaba con cuatrocientas familias. Aunque había transcurrido poco más de un siglo desde la conquista de México, parecía que la ciudad capital estaba cerca del fin de sus días porque la lluvia fue letal con el territorio.

Al anegarse la capital, no faltó quien en procesión, en barcazas y trajineras, llevara el altar de la virgen de Guadalupe del cerro del Tepeyac hasta la Catedral de México.

También comenzó un éxodo de familias españolas a Puebla, lo cual propició el desarrollo comercial de la angelópolis.

Las inundaciones en el México independiente

1856. El México independiente sufrió la inercia negativa del Virreinato. La paupérrima situación del gobierno y los recurrentes conflictos políticos fueron impedimento para que se atendiera la situación del desagüe, solucionando los problemas con reparaciones menores.

En algunas zonas el nivel de inundación alcanzó alturas hasta de tres metros. A comienzos de año se abrió una convocatoria para realizar un diseño de las obras del desagüe: ¡el premio era de doce mil pesos en oro!

Y el ganador fue… el ingeniero Francisco de Garay.

Él propuso edificar un canal que iniciara desde San Lázaro, al este de la ciudad, que atravesara los lagos de Texcoco, san Cristóbal y Zumpango, canalizando las aguas; un túnel al final del canal conduciría las aguas hacia el río Tequixquiac.

También se propuso abrir 3 sistemas de canales secundarios para desaguar los lagos de Chalco y Xochimilco, así como para establecer comunicación entre Chalco y Zumpango.

Esta estructura de vasos comunicantes buscaba el aprovechar el agua del valle para beneficiar la economía y la vida cotidiana. Lamentablemente las turbulencias políticas impidieron que se iniciaran las obras, sólo se avanzó en el levantamiento parcial de la Carta Hidrográfica del Valle de México.

De Garay fue nombrado director general del Desagüe del Valle de México en el Imperio de Maximiliano y no tardaron en construir la costosa tarea, que cabe mencionar, se prolongo durante la época de la Restauración de la República y el Porfiriato.

Las inundaciones en el Porfiriato

Durante el gobierno de Porfirio Díaz se logró construir un verdadero sistema de desagüe para la Ciudad de México. La obra se basó en el proyecto de Francisco de Garay, sin embargo se abandonó la idea de la canalización a lo largo y ancho del valle para favorecer la navegación y la irrigación. En cambio, se construyó el Gran Canal, que permitiría administrar las aguas del valle.

1886 a 1900. El gobierno decide construir un canal de 47 kilómetros y un túnel de 10 kilómetros en Tequixquiac, así como una red de presas, puentes y viaductos que completaban la obra. El Gran Canal culminaba en una presa que regulaba el paso de las aguas hacia el río Tula.

Pero, no sólo eso, ya que a la par de estas implementaciones, se llevó a cabo un plan de saneamiento para la capital con la construcción de la red de alcantarillado, cuyas aguas residuales se arrojaron al Gran Canal.

El Gran Canal del Desagüe y el primer Túnel de Tequixquiac se inauguraron el 16 de mayo en 1900, la obra tuvo un costo de dieciséis millones de pesos.

Inundaciones en el México moderno

Los 10 siniestros más costosos en México, 1985-2007

Siniestro  

Afectaciones en US$  

Huracán Wilma

1,782,000,000.00

Inundaciones de Tabasco y Chiapas de 2007

700,000,000.00

Huracán Gilberto

567,000,000.00

Terremoto de México de 1985

473,000,000.00

Huracán Isidoro

308,000,000.00

Huracán Emily

302,000,000.00

Huracán Stan

228,000,000.00

Huracán Kenna

176,000,000.00

Huracán Juliette

90,000,000.00

Huracán Paulina

62,000,000.00

La Primera Vez en México.
La Primera Gran Inundación en Tenochtitlan

Tenochtitlan lidio con por lo menos tres severas inundaciones producidas por los desniveles de los lagos Zumpango y Texcoco.

1446 fue el año de la primera gran inundación, la posterior ocurrida en 1449 dio pie a la creación del Albarradón de Nezahualcóyotl.

Sabías que...

La antigua cantina El Nivel debe su nombre a Enrico Martínez, que en 1667 colocó el primer nivel de la Ciudad de México donde se medía la altitud del lago de Texcoco, Zumpango y Xochimilco.

Desafortunadamente esta histórica cantina cerró el 2 de enero de 2008, debido a que perdió un litigio con la UNAM quién reclamó la propiedad del edificio.

Pata de xoloitzcuintle

En esta oportunidad vamos a remar por las aguas el Lago de Chapultepec.

Así que no olviden su salvavidas.

En 1908 Porfirio Díaz comenzó la construcción para convertir el Bosque de Chapultepec en un parque público, para conmemorar el Centenario de la Independencia Nacional. Por encima de las demás atracciones, destacó el lago al pie de la colina del Castillo de Chapultepec.

Un día del niño de ese lejano 1908 se inauguró el Club del Automóvil a la orilla del Lago Mayor. Desde ese momento se celebraron elegantes fiestas y reuniones, pero sólo les duró el placer fiestero hasta 1911.

En la actualidad, el Lago de Chapultepec es uno de los sitios de más tradición. Una gran variedad de familias lo eligen como lugar de descanso y esparcimiento. Y durante una época fue el sitio preferido para irse de pinta.

Bonito día en el Lago de Chapultepec.

Horarios
:

Martes a domingo de 9:00 a 16:30 hrs.

Tipo de lancha

personas

precio por hora

Remos

2

$60.00

Remos

4

$60.00

Remos

5

$100.00

Pedales

2

$50.00

Pedales

4

$80.00

Kayak

1

$40.00

Ubicación:

Primera Sección del Bosque de Chapultepec.

Cerca del metro Auditorio